de tribus impostoribus
Maldición eterna a quien lea estas páginas
06/10/09 21:11

De esta manera comenzó su existencia fantasmal, y no hubo bibliotecario en la cristiandad que no fuera consultado, ni anaquel que no fuera fatigado. Muchos obispos mandaron dar vuelta a los armarios, y los abades más diligentes ordenaron revisar los estantes más oscuros, allá donde ningún monje había alargado su mano el último siglo…Lee más...Tres personas hay en el mundo que han corrompido a los hombres; un pastor –Moisés–, un médico –Jesús– y un camellero –Mahoma–.
