Evangelio secreto de Marcos

El evangelio secreto de Marcos

Fayum
Hubo un tiempo en el que la teología fue una pasión popular. Entre los siglos I y V de nuestra era, todo Oriente hirvió con la secta de los cristianos y sus mil variantes. Estaban los marcionistas, que afirmaban que el dios de los judíos era un impostor. Los despreciables carpocratianos, practicantes del sexo sin límites. Fatigosos criminales que intentaban recorrer todas las aberraciones para evitar reencarnarse de nuevo. Los valentinianos, que acusaban a Dios de ser un estúpido engendro culpable de nuestro defectuoso universo. Y también los fibionitas, que ingerían su semen diciendo "Éste es el cuerpo de Cristo", y bebían el menstruo de sus mujeres recitando "Ésta es la sangre de Cristo". Los oscuros ofitas, adoradores de la serpiente en sus misas, a la que besaban y veneraban por haber tentado a Eva. Y los cainitas, basilideanos, montanistas, adamitas –que renegaban de su ropa y comulgaban desnudos–, docetas…Lee más...