04/05/09 21:17
Si alguna tarde fueras tan afortunado como para callejear sin rumbo por París, deja que tus pasos te lleven a la Rue Chaptal, bien cerca de la Plaza Pigalle. A medio camino, un callejón como abierto a cuchillo se abrirá a tu derecha y verás al fondo un antiguo edificio cuya fachada ha conocido tiempos mejores. Pocos saben que aquel hueco fue el lugar más terrorífico de París durante sesenta y cinco años. Allí se abría la puerta al infierno, la casa del Gran Guiñol.
Nació como capilla de convento, cuando el lugar todavía era suburbio y los caminos, barro y tierra pisada. Fue luego taller de herrero y estudio de pintor. Por fin, cuando sus paredes estuvieron saturadas de aquellas presencias, la casa convocó a su próximo inquilino. El secretario de la policía y escritor Oscar Méténier sintió la llamada en 1897, y convirtió en teatro aquella extraña construcción…
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